Tu cuaderno

Mi recomendación es que para mejorar tus habilidades de escritura lleves un cuaderno al que pases a limpio tus modelos de texto. Un cuaderno del tipo que mejor te venga, pero en el que escribas tus textos “a mano”. Incluso aunque más tarde prefieras redactar tus textos con ayuda de un teclado.

Para preparar tus modelos hay varias opciones, depende de los recursos con los que cuentes. Lo más importante es que el modelo final no contenga errores y el texto sea un texto “auténtico”.

Para preparar el modelo te recomiendo una cuadrícula con al menos tres o cuatro columnas. En un extremo (izquierda o derecha, según tus preferencias) debes poner el texto auténtico, y en el otro, la mejor traducción, de la frase. Incluso cabe que en una de las casillas, la del texto auténtico o el de la traducción dividas la casilla en dos (dos frases para la traducción, o para el texto auténtico). Y en el centro, una, dos o más columnas para los elementos de la frase: vocabulario, sintagmas, comentarios.

Para elegir los temas te recomiendo coger tu primer libro de alemán, o cualquier libro para aprender alemán, y tomar nota de los temas. Porque los libros actuales suelen empezar por los temas más comunes. Por supuesto, también puedes hacer tu propia lista de primeros temas. Pero lo mejor sería usar la lista de temas de los dos o tres primeros cursos.

Una vez tengas ya la lista de los primeros temas, ordénala según más te apetezca, no es necesario que sigas el mismo orden del libro de texto, salvo que acabes de empezar a estudiar alemán. Pero lo más probable es que tengas más nivel, y por tanto puedas producir textos adecuados para tí, independientemente de por cuáles empieces.

Cómo preparar tu texto

Lo primero que necesitas entender es que cuando escribas, no debes traducir del español. Debes escribir directamente en alemán. Hay varias formas de hacerlo, ahora te contaré alguna.

Una vez tengas elegido el tema, busca uno o varios textos alemanes sobre ese tema. Los que quieras. Puedes bucear en internet, googleando textos auténticos alemanes. Puedes coger un libro de texto, del nivel que quieras, y ver los textos relacionados con ese tema. Puedes buscar una peli subtitulada, en la que tengas posibilidad de copiar luego algún subtítulo. O grabar con tu propia voz partes que escuches. O incluso pillar a algún amigo o amiga alemana, y que te eche una mano para redactar el texto, siempre que haya entendido que no quieres una traducción, sino que te ayude a hacer una redacción.

Una vez tengas seleccionadas tus fuentes, viene la primera fase. La primera fase consiste en estudiarte tus textos, de la forma que quieras, pero de forma que prácticamente te sepas de memoria todas las frases relevantes para tu futuro modelo. Puedes copiarlas, puedes leerlas varias veces hasta que te las sepas, puedes grabarlas leyéndolas en voz alta y escuchando luego la grabación varias veces.

Si te encuentras con frases complicadas, pero que piensas que son relevantes para tu futuro modelo, puedes ya preparar la fase de la cuadrícula para esa/s frase/s complicad/s:

  • frase en alemán
  • mejor traducción
  • aislar elementos: vocabulario, estructura, sintagmas

Segunda fase: escribir el texto

Una vez te hayas preparado mentalmente, tras estudiar las frases (elementos) que has seleccionado, siéntate ante una mesa despejada, solos tú y el cuaderno, y empieza a redactar una redacción. No traduzcas, intenta usar sólo alguna de las frases que has preparado y estudiado antes. Si no te sale la frase, busca otra, invéntate otra. Pero NO TRADUZCAS.

Si no tienes el hábito de escribir sin traducir, los primeros textos te resultarán más complicados. Si te resulta demasiado complicado, vuelve a la fase anterior: estudiate las frases que tenías preparadas. Cuando pienses que, ahora sí, ahora las vas a recordar, vuelve a la mesa despejada.

Una vez hayas acabado el texto, toca revisarlo. Coge los elementos de la primera fase, y corrige el texto. Si has seguido las instrucciones, no deberías tener problemas en detectar los errores. Si tienes alguna duda y no tienes ningún nativo a mano, puedes enviarme tu texto.

Tercera fase: la cuadrícula

Una vez corregido el texto, llega la fase, por fin, de la cuadrícula. Divide una hoja de papel en varias columnas, y prepara una fila para cada frase.

Y ahora viene la parte más divertida. Deja dos columnas para la traducción. Una para la traducción “pura y dura”: la puedes hacer tú mismo/ tú misma, o la puedes obtener con ayuda de un traductor automático, los hay cada vez mejores. Y la segunda, la que pongas al extremo de la tabla, debe ser la mejor traducción. La mejor traducción para tu texto.

Quizá quieras dejarlo para el final, para cuando ya tengas todas las primeras traducciones. Porque como bien sabes, al final lo que importa es que el texto en castellano suene natural. Y que cuando lees las traducciones de cada frase, una tras otras, el texto siga sonando natural. No necesitas quedarte pegada a la frase alemana, a su estructura. Para nada.

Última fase: pasar a limpio el texto a tu cuaderno

Y sólo ahora, cuando ya has estado dando vueltas y vueltas con las frases, cuando las has escrito varias veces, cuando quizá incluso hayas hecho alguna corrección y te hayas fijado en tu error, y te hayas preguntado por qué te has equivocado, ahora es cuando puedes pasar a limpio tu texto.

Y debajo, en un párrafo aparte, tu mejor traducción.

Un texto redactado por tí, traducido por tí y para tí. Ese es un texto que deberás pasar a limpio a tu cuaderno. Podría pensarse que aquí se acabó el trabajo.

Pero no. Cada vez que pases a limpio un nuevo texto, te recomiendo leer tus textos anteriores. Llegará un momento que puede que ya hasta te los sepas de memoria. Si no es preciso, ni leas la traducción. O sí, como prefieras. Pero intenta que lo último que leas sea siempre el texto alemán. Si has leído la traducción, vuelve a leer el texto alemán. Y si lo lees en voz alta, mejor.

Resumiendo

En próximos posts iré enseñándote ejemplos de cómo preparar tus textos. Escribir es un hábito, y escribir en alemán, otro hábito. Escribir en tu lengua materna y escribir en una lengua extranjera son hábitos distintos. En tu lengua materna tienes en tu subconsciente una cantidad ingente de recursos: todo lo que has ido oyendo y leyendo a lo largo de tu vida. En la lengua extranjera, no.

Si has leído mucho en alemán, mucho más que los textos de clase, o has oído mucho alemán, bien en la tv, o en internet, o en tu sitio de trabajo, o por haber pasado alguna temporada en Alemania, puede que en tu subconsciente haya una mochila más o menos importante. Pero ni comparación con tu mochila del castellano.

Por muy visual que seas al estudiar, una lengua es, antes que nada, hablada. Tanto las pelis como los audiolibros son un recurso fantástico para ampliar tu mochila del alemán. Porque la lengua no se compone sólo de palabras, tan importante como las palabras son las estructuras. Y la mejor forma de aprender estructuras es fijarse en su ritmo. Por eso la gente con talento para la música suele tener también talento para los idiomas: el ritmo y la melodía no son sólo propios de la música, también lo son del habla. Más que melodía, quizá pueda hablarse mejor de la entonación: cuando sube o baja, o se queda en suspenso.

Un comentario sobre “Tu cuaderno

  1. Me resulta un poco complicado seguir el hilo del procedimiento propuesto. Lo intentaré, pero el ejemplo prometido me será útil. Lo espero. Cordiales saludos.

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